
Vivimos en la era de la alimentación rica en proteínas. Está en todo: café en polvo, barritas de alto rendimiento, e incluso pasteles. Las redes sociales están repletas de declaraciones sobre cómo consumir al menos 100 gramos de proteína al día, los termos de licuados se tratan como accesorios de moda y, en algún momento, los carbohidratos se convirtieron en el villano de la historia del bienestar. Para algunos, lo que empezó como un macronutriente clínico se ha convertido en un rasgo de la personalidad…