
¿Te acuerdas de la escena de Ratatouille en la que el crítico amargado y malhumorado prueba el plato estrella, da un bocado y de repente, se ve transportado a su infancia y mejora su estado de ánimo? Esa mezcla de emoción, ternura y transformación es uno de los momentos más memorables de la película. Pues debes saber que la ciencia va un paso más allá, que no se trata solo de nostalgia o recuerdos. Hoy sabemos que lo que comemos puede influir de forma directa en cómo nos sentimos…