Crece la expectativa sobre los próximos pasos que puedan ser tomados sobre el futuro de Ucrania, mientras EE. UU. presiona por un “acuerdo de paz”. Los líderes militares de la OTAN concluyeron este 20 de agosto una reunión «franca» en la que abordaron las posibles garantías de seguridad a Kiev en una posguerra, una línea roja para el país invadido y sus aliados. Desde Rusia, el canciller Serguéi Lavrov afirmó que una negociación sobre esa materia en la que su país no participe será “un camino sin salida”.