La cepa Carménère, originaria de Burdeos, en Francia, fue una de las variedades más apreciadas por los viticultores del siglo XIX. Sin embargo, con la llegada de la plaga de la filoxera, esta uva desapareció casi por completo de los viñedos europeos. Se creyó extinta, reemplazada por otras variedades más resistentes. Pero lo que nadie sabía era que, en tierras lejanas, esta cepa seguía existiendo. Durante más de un siglo, los productores chilenos cultivaron lo que creían que era Merlot. No fue sino hasta 1994…