La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, ha vuelto a abrir la puerta a una polémica reforma constitucional que pondría fin a la era pacifista del país, iniciada inmediatamente tras la Segunda Guerra Mundial, cuando Tokio renunció «para siempre» a la guerra como «derecho soberano» y que limita significativamente los movimientos de sus tropas. Con la apertura de negociaciones con su principal socio de Gobierno, el Partido de la Innovación (JIP), la mandataria sigue la estela de algunos de sus predecesores…