
Nadie mola más que Chloë Sevigny. Ya lo sabía el escritor Jay McInerney en 1994 cuando la nombró “la chica más cool del mundo” en el perfil de la actriz que redactó para The New Yorker. Por entonces, Sevigny, que se crió en un pueblo de Connecticut, acababa prácticamente de llegar a la ciudad de los rascacielos y casi nadie la conocía. Su personal manera de vestir y su innegable je ne sais quoi le habían granjeado unos cuantos trabajos como modelo cuando, apenas un año después, llegó el estreno de Kids…