En pleno periodo estival, los gimnasios vuelven a llenarse de personas que buscan mejorar su condición física tras las celebraciones de fin de año y las vacaciones, sin embargo, estos espacios cerrados traen consigo un factor menos visible, pero relevante. Los gimnasios pueden acumular contaminantes biológicos que pueden impactar tanto la salud como el desempeño deportivo. Estas condiciones se ven favorecidas por el calor, la humedad y la intensa actividad física, que incrementa la respiración y el contacto con superficies compartidas.