Los centros de ciberfraude se han multiplicado en las regiones fronterizas de ese país devastado por la guerra y albergan a estafadores que se dedican a engañar a los usuarios en la red con romances y negocios ficticios, apoderándose de decenas de miles de millones de dólares al año. Según expertos, la junta militar de Birmania ha sido acusada en numerosas ocasiones de hacer la vista gorda, si bien desde febrero anunció una campaña de represión tras las presiones de China, su principal aliado militar.