
Una edición en la que cambian las normas a la hora de vestir sobre la alfombra roja y lo hacen de un modo que no ha estado exento de polémica. Si la norma no escrita de llevar zapato de tacón parecía que desaparecía, llegaba otra: no a los naked dresses ni a los vestidos con volúmenes que pudieran dificultar el sentarse en el patio de butacas.