Durante décadas, las compañías estadounidenses jugaron casi de locales en Alemania, al menos en la parte occidental, bajo control de los aliados. En el mercado negro de la posguerra, los cigarrillos provenientes de Estados Unidos llegaron a funcionar prácticamente como moneda de cambio. La reputación y popularidad de los productos estadounidenses cae en todo el mundo, también en Alemania. Y algunas marcas recurren a estrategias curiosas: Coca-Cola se presenta ahora como un “producto alemán”.