La representación iraní está encabezada por el ministro de Exteriores, Abass Araqchi, mientras que el equipo estadounidense incluye los enviados especiales de la Casa Blanca, Steve Witkoff y Jared Kushner. Uno de los principales obstáculos radica en las exigencias contrapuestas sobre el programa nuclear y militar iraní. Washington reclama el fin del enriquecimiento de uranio y restricciones al desarrollo de misiles balísticos, demandas que Irán rechaza al considerar que afectarían su capacidad defensiva.