En los laboratorios de biología marina no es habitual que una mascota termine convertida en protagonista de un hallazgo científico. Sin embargo, eso es exactamente lo que ocurrió con Baseodiscus el Mayor: un alargado y escurridizo gusano cinta de casi un metro de longitud que ha acompañado durante más de dos décadas la carrera académica del biólogo Jon Allen.
