Sentado en una silla dorada en el salón verde del Gran Palacio del Kremlin, Nicolás Maduro, líder de Venezuela, se dirigió al presidente de Rusia, Vladimir Putin, y habló de su brillante futuro juntos. Se verán “florecer las relaciones entre la gran Rusia, hoy potencia principal de la humanidad, y Venezuela”, proclamó Maduro en la reunión, el pasado mes de mayo. Ocho meses después, Maduro se encuentra a unos 7500 kilómetros de distancia, en un violento y abarrotado centro de detención federal de Brooklyn…