Brasil ha acondicionado buques transatlánticos para que funcionen como hoteles durante la COP30 en Belém, con el fin de hacer frente a los problemas de alojamiento ante la limitada capacidad de los hoteles de la ciudad amazónica. El puerto fue adaptado gracias a millonarias inversiones y a un trabajo contrarreloj de seis meses para poder recibir a los miles de participantes de la cumbre a tiempo. Desde el terreno, nos lo cuenta nuestra enviada especial, María Clara Calle.