Tras el terremoto del 31 de agosto en Afganistán, se cree que fallecieron miles de personas y se desconoce el destino de las mujeres y niñas víctimas quienes se quedaron sin ayuda por orden del gobierno Talibán. Según la ley de la moral las ciudadanas no pueden ser vistas o tocadas por hombres que no pertenezcan a su familia, por lo que, a los grupos de rescatistas, conformados exclusivamente por hombres, se les prohibió prestar auxilio a las que quedaron bajo los escombros.