Corea del Norte se está inspirando en Occidente. En Pionyang, las élites toman café en un Starbucks falso y pagan con el celular. A unos 160 kilómetros, en la costa oriental, un balneario que es un proyecto favorito del líder del país, Kim Jong-un, está repleto de cervezas extranjeras y adornado con toboganes de agua, listo para recibir a los turistas. Para amortiguar el impacto de las sanciones internacionales y generar ingresos, Corea del Norte está creando una apariencia de prosperidad…