La policía prohibió la marcha, en cumplimiento con una nueva ley de «protección infantil», que restringe las reuniones que se considera que promueven la homosexualidad. Los organizadores estimaron una cifra récord de participación de 200.000 personas, a pesar de la creciente presión de políticos conservadores nacionalistas y la policía para impedir cualquier expresión de material pro LGBTIQ+.
