Es la hora del almuerzo en un bar del sur de Sevilla. La cocina bulle de actividad y, detrás de la barra, un empleado sirve una cerveza de grifo bien fría. A su lado, otro utiliza un cuchillo jamonero para cortar lonchas de jamón ibérico y colocarlas en un plato para servirlas como aperitivo. Hay pocas escenas más españolas. Y hay pocos productos más españoles que el jamón ibérico, cuyo sabor salado único es famoso en todo el mundo y forma parte de una industria nacional que mueve casi US$850 millones…