Teherán denuncia 90 muertos (20 de ellos niños) y 320 heridos, además de ataques contra estructuras energéticas. Netanyahu advierte de que esto ‘no es nada comparado con lo que les espera’ y las autoridades iraníes aseguran que ‘la respuesta contra Israel será más dura’. Todo ello en un escenario que adquiere unos tintes bélicos como nunca antes en la región.
