
Es fácil olvidar que Jacinda Ardern fue primera ministra de Nueva Zelanda. En la fila de una cafetería de Cambridge, Massachusetts, vestida con un traje de la diseñadora neozelandesa Juliette Hogan, zapatillas deportivas y arracadas doradas, esboza una sonrisa encantadora y dice que la llame “simplemente Jacinda”. Mientras pide un capuchino, la cajera se pregunta por qué le resulta tan familiar. ¿Era, por casualidad, aquella persona de la tele? …