Las medidas en defensa que adoptan los países europeos ante el temor de una escalada en el continente, a raíz de la invasión rusa a Ucrania, abarcan un amplio abanico: mientras el Parlamento Europeo dio luz verde para imponer aranceles a Rusia con el fin de debilitar sus arcas, Alemania inauguró en Lituania su primer despliegue permanente en el extranjero desde la Segunda Guerra Mundial. Entretanto, Finlandia da señales de estar preparada ante una hipotética ofensiva rusa en su territorio.