Técnicamente, cualquier varón cristiano bautizado puede optar al cargo, pero todos los Papas desde 1378 han salido de las filas de los cardenales que eligen al pontífice. Aunque es difícil predecir quién será el próximo Papa, podemos estar prácticamente seguros de que no será un hombre casado. La exigencia de que el clero permanezca célibe ha suscitado acalorados debates en el seno de la Iglesia a lo largo de los siglos, y son frecuentes los llamamientos para que se acepte a hombres -y mujeres- casados en el sacerdocio.