Donald Trump, que no necesita abuela, se vanagloria entre otras muchas cosas de no olvidar fácilmente. Desde luego, con Ucrania lo demuestra. Durante 40 minutos, en su recuperado hábitat -el Despacho Oval-, el presidente de Estados Unidos humilló a su homólogo de Kiev, Volodimir Zelenski, evidenciando que no hay ni sintonía personal entre los mandatarios ni respeto del republicano a la soberanía de un pueblo sometido desde hace más de tres años a la invasión directa de Rusia. Hay rencores pasados.