El sombrío clima de enero en Copenhague coincide con el estado de ánimo de los políticos y líderes empresariales de Dinamarca. «Tomamos esta situación muy, muy en serio», declaró el ministro de Asuntos Exteriores, Lars Løkke Rasmussen, al referirse a las amenazas de Donald Trump de adquirir Groenlandia y castigar a Dinamarca con altos aranceles si se interpone. Pero, agregó, el gobierno no tenía «ninguna ambición de intensificar una guerra de palabras». La primera ministra, Mette Frederiksen, restó importancia…