¿Por qué nos fascinan los bares en las alturas? Tal vez porque elevan, en un simple gesto, la experiencia cotidiana: basta subir por ascensor unos cuantos pisos para que la ciudad se vuelva paisaje, la mesa se transforme en mirador y el azul del atardecer contagie ese extraño sentimiento de plenitud que nos embarga cuando podemos verlo todo desde arriba, en perspectiva. Aunque la presencia de bares en lo alto de los edificios parece una tendencia reciente, su origen podría situarse a fines del siglo XIX…