En una esquina tranquila de Floresta, una casona de 1914 vuelve a respirar. Se llama Casa Bogotá y es un nuevo restaurante que nace del trabajo de cuatro socios con recorrido largo en la gastronomía, pero con ganas de hacer algo con anclaje barrial. La casa, declarada patrimonio histórico, fue restaurada con paciencia y respeto: no para convertirla en museo, sino para devolverle su vida. La propuesta de cocina está a cargo de una chef que volvió de Italia especialmente para este proyecto. La carta cruza…