
Se llama Bar-Vi. A simple vista, puede parecer un wine bar más, pero cuando te adentras, descubres que aquí hay algo más. Cuando te cuentan su historia y descubres que dentro caben tres países, una familia italiana del siglo XVI, una etapa entera en Barcelona y un viaje que lo puso todo patas arriba, para luego recolocarlo mejor. Abrió hace apenas unos meses en la calle Moratín y lo levantan dos personas que llevan toda la vida alrededor de una mesa: Carlos Gremone, chef con alma viajera e hijo adoptivo de…