Desde el organismo detallaron que se trata de «un encuentro que invita a mirar el patrimonio con ojos curiosos, con la libertad de jugar, imaginar y crear. Porque el patrimonio no vive solo en los libros o los museos: vive en una ronda, en la plaza, en una canción compartida o en un dibujo que guarda una historia familiar». Desde el organismo detallaron que se trata de «un encuentro que invita a mirar el patrimonio con ojos curiosos, con la libertad de jugar, imaginar y crear. Porque el patrimonio no vive solo en los libros o los museos: vive en una ronda, en la plaza, en una canción compartida o en un dibujo que guarda una historia familiar».