
Tienen muchos puntos a favor: son refrescantes, ofrecen una infinidad de posibilidades y combinaciones, son rápidas –y fáciles– de preparar y se pueden consumir en cualquier sitio. Además, la temporada estival cuenta con cientos de ingredientes frescos y locales que pueden elevar enormemente nuestras preparaciones veraniegas. De ahí que las ensaladas con frutas se hayan convertido, desde hace años, en mi obsesión cuando llegan los meses de calor (especialmente a la hora de la cena). La sandía, el melocotón…