Hay palabras que nacen para ponerle nombre a lo que ya está pasando. Neobodegón es una de ellas. Pero no se trata de una moda ni de una etiqueta marketinera, sino de un gesto generacional. Es volver al origen, mirar con cariño las recetas heredadas y atreverse a reinventarlas con libertad. Lo que hoy llamamos así no es más que una forma contemporánea de hacer cocina porteña. Con raíz, con memoria, pero también con identidad propia. La tortilla de papas, la milanesa de lomo y el paté o los buñuelos conviven con platos…