Después de la pandemia, los bodegones volvieron a ganarse un lugar protagónico en la escena gastronómica porteña. Dejaron de ser territorio exclusivo de un público habitué para conquistar también a los más jóvenes, que los redescubren como refugios de sabores nostálgicos, porciones abundantes y una cocina que no falla. Olla 7 abrió a principios de marzo y, aunque comparte ADN y local -en diferente horario- con Ácido, habla otro idioma. Acá no hay “locuras nuestras” ni inspiración de otras latitudes:…