Año 1990. Abre, a pocas cuadras del Congreso de la Nación, el primer restaurante peruano de Argentina: Status. Una rareza “exótica”. Un lugar sencillo y popular, que nació para amortiguar las nostalgias de la incipiente y explosiva ola migratoria peruana en el país. En su carta aparecen los sabores de la tradición y de los territorios. Frescos, abundantes y confortables. Mar y tierra. Colores y texturas llamativas. Recetas de nombres intrigantes: ocopa, papa a la huancaína, cebiche, leche de tigre, anticucucho…