José Antonio Kast, presidente electo de Chile, es un hombre de profundas convicciones religiosas. Así lo dejó en claro en su primer discurso, apenas se conocieron los resultados de las votaciones del domingo, cuando afirmó: «Nada es posible si no tuviéramos a Dios». «Nada ocurre en la vida, para los que somos de fe, que no sea en relación directa con Dios», prosiguió. Y a continuación, pidió a su creador que le concediera «humildemente» la «sabiduría, templanza y fortaleza para estar siempre a la altura»…