Las llamadas para que Estados Unidos lleve astronautas a la Luna antes de que termine la década han sido cada vez más fuertes y frecuentes, provenientes tanto de legisladores bipartidistas como de defensores de la ciencia. Pero, detrás de ese clamor, hay dificultades de proporciones épicas. La NASA planea usar Starship de SpaceX —el sistema de cohetes más grande jamás construido— para una parte clave del viaje lunar, pero aún no está claro si el vehículo funcionará. Y un feroz competidor le pisa los talones…