En la década de 1980, cuando internet aún estaba en sus inicios, cada país recibía sus propias direcciones web únicas para navegar por este naciente mundo digital, por ejemplo .us para EE.UU. o .uk para Reino Unido. Con el tiempo, casi todos los países y territorios tenían un dominio basado en su nombre en inglés o en su propio idioma. Esto incluía la pequeña isla caribeña de Anguila, que adoptó la dirección .ai. Sin que Anguila lo supiera en ese momento, esto se convertiría en un futuro premio gordo.