Nos condujeron con los ojos vendados hasta un lugar secreto donde Ucrania fabrica una de sus más recientes armas. Nos ordenaron apagar nuestros teléfonos. Adentro, nos dijeron que no filmáramos ningún distintivo de la instalación, como columnas, ventanas o techos. También nos solicitaron no mostrar las caras de los trabajadores en la línea de ensamblaje, donde los misiles Flamingo estaban en varias etapas de construcción. Ese es el nivel de hermetismo en torno a la producción del misil crucero Flamingo.