Desde sus orígenes en el barrio Lastarria de Santiago, Buffalo apunta a superar los 46 locales en todo el país, mientras evalúa expandir su oferta de waffles a otros mercados latinoamericanos. Cuando en 2013, Thomas Schulze-Boing y su socio Steffan Fedderson viajaron a Argentina para alejarse de la rutina laboral, no imaginaron que descubrirían la idea que les cambiaría la vida. No fue nada grandilocuente: encontraron un pequeño café que combinaba ingredientes salados y los envolvía en una masa de waffle crocante por fuera y esponjosa por dentro.