La pizza a la piedra recupera protagonismo en Buenos Aires, donde, tras años de dominio de las napolitanas, con masa inflada y bordes gruesos, vuelve a crecer el interés por las versiones finitas, de piso crocante. Algunas propuestas en Buenos Aires retoman esa lógica sin pretensiones ni ingredientes de moda. Tal es el caso de Culpina, una pizzería de barrio, que en poco tiempo se volvió punto de encuentro en Chacarita.