No hay primavera en la que no nos zambullamos de lleno en la moda de baño y nos pongamos a vaticinar las próximas tendencias, en materia de bikinis y bañadores, que llevaremos en cuanto se instale el buen tiempo. Comenzamos a elucubrar cuáles serán los modelos que vestiremos a pie de playa (o de piscina), mientras tomamos el sol y disfrutamos por un instante del placer de la ociosidad. Lo que los italianos llaman el dolce far niente. Sin embargo, en pocas ocasiones nos plateamos que hemos encasillado a nues
