Las primeras horas del domingo transcurrieron con una inusual calma en Santiago: calles casi vacías, estaciones de metro con movimiento tenue y apenas algunos grupos dispersos rumbo a sus centros de votación. Con el paso de los minutos, el ambiente empezó a animarse: poco a poco se veía a más personas acercándose a sufragar en una jornada que ordenará el escenario presidencial de cara a una segunda vuelta —ya que no se espera que ningún candidato obtenga la mayoría absoluta—. Además, el país renovará por…