Crujientes por fuera y suaves, casi cremosas en el interior: así deberían salir unas buenas mollejas a la parrilla para convertirse en el preludio perfecto de un gran asado argentino. Sin embargo, lograr ese punto ideal no es tan fácil como parece y requiere atención y técnica. Por eso consultamos a Pablo Rivero, dueño del multipremiado restaurante de carnes Don Julio – es la única parrilla argentina con una estrella Michelín– quien tiene una fórmula que sale de lo común.