¿Qué tienen en común el primer bikini en España, los rascacielos, la dictadura de Francisco Franco y el turismo de masas? La respuesta es Benidorm, un municipio español de poco más de 74.000 habitantes a orillas del Mediterráneo, en Alicante, parte de la Comunidad Valenciana. Este enclave, que en los años 50 era un pequeño pueblo pesquero, es hoy la segunda ciudad del mundo con más rascacielos por habitante, solo por detrás de Nueva York. De ahí su apodo: Beniyork.