Dormir bien es más que un lujo, es un verdadero reto. Y es que vivimos en una sociedad que premia la productividad, la inmediatez y la hiperconexión, y esto muchas veces va en contra del ritmo natural del cuerpo. Dormir bien requiere hábitos, calma y constancia, tres cosas que no siempre nos permitimos. Dormir es una de las conductas más importantes que hacemos para reparar física, mental y emocionalmente nuestro cerebro y nuestro cuerpo. Si llegamos a vivir 90 años, 30 de esos los habremos pasado durmiendo.
