Ucrania vive este martes el cuarto aniversario de la invasión a gran escala lanzada por el presidente ruso, Vladimir Putin, con un escenario poco halagüeño en el que Rusia poco a poco gana terreno en el este del país ante la falta de apoyo militar de la Administración de Donald Trump — que ha dejado en manos de los socios europeos esta responsabilidad — y unas negociaciones tripartitas con Moscú y Washington que abocan a Kiev a aceptar cesiones complicadas para poner fin a la guerra.