«La paz no puede posponerse. Es una necesidad urgente que debe encontrar espacio en los corazones y traducirse en decisiones responsables», declaró el Papa durante su tradicional mensaje dominical ante los fieles reunidos en la plaza de San Pedro. «Renuevo con fuerza mi llamamiento: que callen las armas, que cesen los bombardeos, que se alcance sin demora un alto el fuego y que se refuerce el diálogo para abrir el camino hacia la paz», añadió el pontífice, con nacionalidad estadounidense y peruana.