En el marco de la política sistemática del Ejército ucraniano de «llevar la guerra a casa», a los «rusos de a pie», evitando en la medida de lo posible las víctimas civiles -en particular, atacando infraestructuras de refinado de petróleo, o bloqueando las salidas y llegadas a los aeropuertos mediante drones-, Kiev acaba de asestar un golpe que no es estratégicamente importante, pero al menos sí muy espectacular. Tras una operación llevada a cabo el 31 de octubre por la Dirección Principal de Inteligencia…