Mullally, de 63 años, enfermera y madre de dos hijos, sustituye a Justin Welby, que se vio obligado a renunciar en noviembre de 2024 debido a su gestión de un escándalo de agresiones físicas y sexuales. Mullally, que abandonó en 2004 su trabajo de enfermera para dedicarse al sacerdocio a tiempo completo, se convierte en la 106ª arzobispa de Canterbury. En un comunicado, la arzobispa reconoció la «gran responsabilidad» de su nuevo cargo, pero declaró que siente una sensación de «paz y confianza en Dios»…