Parpadeas y podrías atravesar las naciones más pequeñas de Europa sin darte cuenta. Mira, por ejemplo, Luxemburgo, que puede ser cruzado en auto en una hora en su zona más ancha. Antes de que puedas notarlo entrarás en alguno de los países vecinos -Francia, Alemania o Bélgica- apenas vigilado por una cámara de seguridad que mira sobre la frontera mientras dejas atrás las banderas de franjas del Gran Ducado. La capacidad para hacer esto se debe en parte a su pequeño tamaño, pero también al legado de Luxemburgo…