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Cuando llegó el momento de grabar su segundo álbum —una continuación de su debut de neo-soul de 2023, Messy, nominado al Premio Mercury— Olivia Dean dijo que sintió la presión de demostrar que podía “hacerlo otra vez”. Así que Dean, una cantante británica de 26 años y letrista incisiva, hizo lo que el momento parecía exigir: alquilar tiempo en un “estudio realmente grande y sexi” de Los Ángeles para trabajar con nuevos productores, “porque puedes, y ahora quieren trabajar contigo”, dijo. Pero algo no estaba bien…