
Lily Allen no solo quiere que su dolor sea recordado, también lo quiere diseccionado, coreado y convertido en un espectáculo pop. Porque en su disco West End Girl hace una descarnada radiografía a su matrimonio. Tras siete años sin sacar disco –hasta hace poco, se enorgullecía de ganar más dinero vendiendo fotos de sus pies en OnlyFans que con la música– su divorcio del actor David Harbour ha sido el que la empujado a escribir en 16 días 14 canciones en las que habla de infidelidades, juguetes sexuales…